martes, 10 de noviembre de 2009

¿Simple?

Intranquilidad y duda...

Alguna vez me dijiste que el pasado se debe quedar atrás... déjalo...

Miedo e incertidumbre...

El miedo se afronta, es la única forma de superarlo...

Recuerdos y lágrimas...

¿Porqué llorar por los recuerdos? Mejor simplemente recordar lo bueno...

Amor y añoranza...

Ama, añora lo que está lejano y disfrútalo cuando ha regresado a tí...

lunes, 19 de octubre de 2009

¡Ya!

Sin un lugar fijo a donde ir.

Con la esperanza de que las cosas iban a mejorar.

Con la insistencia de que lo interno está bien y lo externo mal.

No reproches.

No inquietudes.

No preguntas.

Nada más.



Una duda.

Un destello en el interior.

Una luz emergente.

Una esperanza alrededor.


Calma.

Quietud.

¿Cuándo llega el movimiento?

Simple, cuando lo busques tú.


Ahora es el tiempo.

La quietud ha quedado atrás.

El movimiento dio el primer paso.

El siguiente lo das tú.

...

jueves, 1 de octubre de 2009

Shhh...

Calla...

Simplemente quédate en silencio...

No turbes con palabras este momento...

Siente cada uno de los calofríos que te recorren levemente...

No pienses en nada más...

Relájate...

Disfruta...

Siente...

Goza...

Toma lo que te pertenece...

Márchate en silencio...
.....
.....
...
..
.

martes, 15 de septiembre de 2009

No...


Simplemente dormido a mi lado,

con la respiración tranquila y quieta,

reposando en los sueños el cansancio del día.

Levemente me acerco a tu cuerpo desnudo,

abrazo tu espalda y te reacomodas junto a mí.

Siento tu cuerpo y duermo,

respiro tu aroma y sueño,

tomo tu mano y no importa nada.

Suena el despertador,

nos aferramos el uno al otro,

beso lentamente tu espalda.

Despertamos,

nos besamos

y el sueño no termina...

martes, 25 de agosto de 2009

Entre sueños

Desabotonas mi blusa lentamente, al mismo tiempo pero algunos instantes después, cae tu camisa de su sitio; la ropa de ambos queda en el suelo y nos entregamos a la pasión.

Aún medio dormida veo las imágenes entre cortadas de nuestro encuentro. Para mi desgracia, me doy cuenta una vez más de que estoy sola, no dejo que esto me abata, y con los ojos cerrados recuerdo mi sueño hasta llegar al orgasmo.

Llego al trabajo y sólo te busco con la mirada, al verte, simplemente, recuerdo.

Un deseo constante es el que me inunda, unas ganas enormes de tenerte en mis brazos, de ser tuya una y otra vez, de que seas solamente mío.
Lástima que ni siquiera sabes de mi existencia.

Con unas pocas lágrimas en los ojos trato de pensar en lo que me gustaría que fuera, al menos creo que me gustaría; después de todo no hay mejor partido para mí que tú.

Quisiera que tan solo voltearas a verme, que supieras de mí. Si pudiera hacer algo te juro que lo haría.

La noche pensando en el día siguiente fue interminable, apenas dos horas de sueño pude tener, pero por fin la decisión está en mi cabeza, hoy será el día.

Entras a tu oficina sin mirar a nadie, mis ojos te siguen vigilantes hasta que cierras la puerta.

Silenciosamente sigo tus pasos y entro a donde te encuentras

-Buenos días jefe, desde hace tiempo estoy enamorada de usted.

Disparo a mi cabeza con el arma que nunca creí usar.

Te quedas atónito y sin saber que hacer.

¡Lo conseguí, me viste, te fijaste en mí... ya sabes quién soy!

lunes, 24 de agosto de 2009

"La Despedida"

Este es un pequeño fragmento de un capitulo del libro "La Despedida" de Milan Kundera. Desde que lo comenzé a leer me atrapó, cuando llegué al final de esta parte comprendí por qué.

Ruzena ve las varices en sus muslos. Cuando se inclinó sobre ella, advirtió que sus cabellos canos y ondulados eran escasos y que por debajo se veía la piel.

Sí, Berlef era un cincuentón, un poco barrigudo incluso, pero a Ruzena no le importa. Al contrario, su edad ilumina con radiante luz la juventud de ella, hasta ahora gris e inexpresiva, de modo que se siente llena de vida, siente que está al comienzo mismo de su camino.

En su presencia, descubre de pronto que aún será joven durante mucho tiempo, que no tiene por qué darse prisa ni temer el tiempo. Berlef vuelve a sentarse junto a ella, la acaricia y ella tiene la sensación de que, no sólo está escondida en el tranquilizador roce de sus dedos, sino que también en el consolador regazo de sus años.

Y luego, de repente se pierde, atraviesan por su cabeza las confusas imágenes del primer intento de sueño. Vuelve a despertarse y le parece que toda la habitación está inundada por una extraña luz azul. ¿Qué extraña radiación es esa que nunca ha visto? ¿Acaso ha descendido la luna hasta aquí, envuelta en un manto azulado? ¿O sueña con los ojos abiertos?

Berlef le sonríe, y sigue acariciándole la cara.

Y ella cierra ahora ya definitivamente los ojos llevada por el sueño.

martes, 18 de agosto de 2009

Adiós

Hoy me despido de ti.

Finalmente tomo la decisión de dejarte ir, de liberarme de ti.

Gracias por todo: tiempo, paciencia, alegría, atención, sinceridad y cariño.

El tiempo que compartimos fue gratificante, como hace mucho no había vivido.

Si algo tienes que reclamarme es simplemente el hecho de que me despida ahora; pero jamás podrás decir nada de que siga con mi vida.

Continúa viviendo, no te fijes en un hecho, que yo, seguiré en lo mío.